Un arreglo RAID con redundancia (por ejemplo RAID 1, 5 o 6) permite que el servidor siga funcionando si falla un disco. Es una gran ventaja, pero no es una copia de seguridad: no te protege de un borrado accidental, de un ransomware ni de una falla de la controladora.
Los errores más comunes
- No tener una copia fuera del servidor. Si todo está en el mismo equipo, una sola falla grave alcanza para perderlo todo.
- Ignorar el aviso de arreglo degradado. Mientras funciona con un disco menos, el RAID no tiene margen.
- Reconstruir sin tener una copia. La reconstrucción exige mucho a los discos que quedan, y es justo cuando suele fallar el segundo.
- Usar discos del mismo lote. Tienden a desgastarse al mismo ritmo y fallar en fechas cercanas.
- Reinicializar el arreglo para “arreglarlo”. Puede sobrescribir la información de configuración y complicar mucho la recuperación.
Si tu RAID o NAS falló: apagá el equipo, no reconstruyas ni reinicialices nada y anotá el orden de los discos en sus bahías.